30 de marzo de 2015

Me voy

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Me voy.
Y tus palabras me persiguen.
Tus ojos se cuelan entre los vestidos que descansan en mi maleta.
Tus manos se quedan a vivir en la memoria de mi cuerpo.
Tu olor entre mis dedos.
Me voy.
Y me voy con ganas de ti.
Del tú y yo entre las sábanas.
De tus abrazos antes de abrir los ojos.
De tus dedos recorriendo mi espalda desnuda.
De tu manera de hacerme tocar el cielo.
De tu sinceridad aplastante.
De tu sencillez compleja.
De tu curiosidad inocente.
De tus mil misterios, de tus secretos aún por desvelar.
De lo fácil que es quedarse dormida atrapada entre tus brazos.
Me voy, se cierra la puerta.
Y tengo esa sensación de tener mil palabras hirviendo en la garganta, luchando por salir.
Me voy y tú te quedas con todos los sitios que pisamos juntos.
Y yo con la perspectiva de verlos llegar en cada ola que bese la orilla de una playa que nunca nos   conocerá.
Y me voy.
Y te digo adiós sabiendo que es la última vez que te beso sin saber que es la última vez.
Y me voy con mil promesas entre los dedos, anillándose en mis huesos.
Y repaso en apenas un segundo esta historia que me ha sacudido los cimientos tres semanas y río, aún sin acabar de creerlo.
Y pienso que sí, que es verdad que alguien puede llegar a hacer mucho en muy poco tiempo.
Y quiero volver hacia atrás, correr a abrazarte de nuevo, a comerte con los ojos, a que me muerdas los labios otra vez.
Pero sigo caminando con el recuerdo de tu mirada latiéndome en los párpados cada vez que pestañeo.
Y me digo a mí misma que todo, todo lo que sucede, siempre sucede por una razón.
Y me empujo a dar un paso, y el siguiente, y otro, y otro más.
Me empujo a seguir avanzando por este camino que se aleja de ti.
Empujo a seguir convenciendo al cuerpo de que lo mejor para los dos es que yo salga corriendo.


Adela Silvestre

28 de marzo de 2015

Se deja de querer

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Se deja de querer, y no se sabe
por qué se deja de querer:
Es como abrir la mano y encontrarla vacía,
y no saber, de pronto, qué cosa se nos fue.

Se deja de querer, y es como un río
cuya corriente fresca ya no calma la sed;
como andar en otoño sobre las hojas secas,
y pisar la hoja verde que no debió caer.

Se deja de querer, y es como el ciego
que aún dice adiós, llorando, después que pasó el tren;
o como quien despierta recordando un camino,
pero ya sólo sabe que regresó por él.

Se deja de querer, como quien deja
de andar por una calle, sin razón, sin saber;
y es hallar un diamante brillando en el rocío,
y que, ya al recogerlo, se evapore también.

Se deja de querer, y es como un viaje
detenido en la sombra, sin seguir ni volver;
y es cortar una rosa para adornar la mesa
y que el viento deshoje la rosa en el mantel.

Se deja de querer, y es como un niño
que ve cómo naufragan sus barcos de papel;
o escribir en la arena la fecha de mañana
y que el mar se la lleve con el nombre de ayer.

Se deja de querer, y es como un libro
que, aun abierto hoja a hoja, quedó a medio leer;
y es como la sortija que se quitó del dedo,
y sólo así supimos que se marcó en la piel.

Se deja de querer, y no se sabe
por qué se deja de querer...

José Angel Buesa

25 de marzo de 2015

De repente

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De repente respirar en tu pecho.

Inhalarte suavemente, exhalarte en un suspiro.

Morir de deseo con los labios reposando tranquilos sobre tu cuello.

De repente fundirme en el tacto de tu mano.

Acariciarte despacio.

Caminar a tu lado, sin variar el paso.

De repente mirarte a los ojos.

Sonreír sin miedo.

Sin pensar en nada.

Sin que nada nos nuble la mirada.

De repente saber que eres un desconocido.

Y que me muero por conocerte.

Poco a poco, paso a paso.

De repente ser consciente de una fecha.

De unos días, de unas horas.

Y sentir un segundo el vértigo antes de que tus labios me lo borren.

De repente estar entre tus brazos.

Y sentirme como en casa.

Y dormir sobre tu espalda.

De repente tener ganas de ti entre las sábanas.

De tus ojos al abrirlos.

De tu sonrisa iluminando la mañana.

De repente tú.

De repente eres todo.

Sin ser nada

Adela Silvestre

24 de marzo de 2015

Yo te soñé una tarde

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Mujer, hecha de todas mis ficciones reunidas
has vibrado en mis nervios como una realeza
llorando en los senderos de la ilusión perdida
siempre he sentido el roce de tu ignota belleza.

Marchitando mis sueños y mis buenas quimeras
te he forjado a pedazos celestes y carnales
como un resurgimiento, como una primavera
en la selva de tantos estúpidos ideales.

He soñado tu carne divina y perfumada
en medio de un morboso torturar de mi ser,
y aunque eres imprecisa, sé como eres, amada,
ficción hecha realeza en carne de mujer.

Yo te miro en los ojos de todas las mujeres,
te miro pero nunca te he podido encontrar
y hay en el desencanto el encanto de que eres,
o que serás más bella que una mujer vulgar…

Te sentirán mis sueños eternamente mía
brotando de la bruma de todas mis tristezas
como germinadora de raras alegrías
que avivarán la llama de tu ignota belleza.

Pablo Neruda

22 de marzo de 2015

Tu nombre

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Trato de escribir en la oscuridad tu nombre.
Trato de escribir que te amo.
Trato de decir a oscuras todo esto.
No quiero que nadie se entere,
que nadie me mire a las tres de la mañana
paseando de un lado a otro de la estancia,
loco, lleno de ti, enamorado.
Iluminado, ciego, lleno de ti, derramándote.
Digo tu nombre con todo el silencio de la noche,
lo grita mi corazón amordazado.
Repito tu nombre, vuelvo a decirlo,
lo digo incansablemente,
y estoy seguro que habrá de amanecer.


Jaime Sabines


12 de marzo de 2015

Me doy cuenta de que me faltas

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 Me doy cuenta de que me faltas
y de que te busco entre las gentes, en el ruido,
pero todo es inútil.
Cuando me quedo solo
me quedo más solo
solo por todas partes y por ti y por mí.
No hago sino esperar.
Esperar todo el día hasta que no llegas.
Hasta que me duermo
y no estás y no has llegado
y me quedo dormido
y terriblemente cansado
preguntando.
Amor, todos los días.
Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.
Puedes empezar a leer esto
y cuando llegues aquí empezar de nuevo.
Cierra estas palabras como un círculo,
como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.
Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas,
en mi garganta como moscas en un frasco.
Yo estoy arruinado.
Estoy arruinado de mis huesos,
todo es pesadumbre.


Jaime Sabines


11 de marzo de 2015

Habitantes de un mismo sueño

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"Ambos somos moradores perpetuos en los sueños propios habitando cada noche el uno en el otro. Imaginando un mundo construido solo para los dos. Donde amarnos cada noche hasta amanecer fundidos piel con piel, con los labios sellados beso a beso hasta hacer del oxígeno un suspiro perpetuo de pasión. Y tras despertar y mirar los dos el mismo cielo en distinto lugar, desear que llegue la noche, para volverte a soñar."

J C Davalos

Hastio

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Hace tiempo que te busco
en algún lugar del sentimiento,
en algún laberinto de palabras,
sobre las tejas enmohecidas
de esta casa de poesía sin salida ni regreso,
en alguna calle huida,
en algún camino errado,
entre el cielo y el infierno
de esta vida que me agota y me apasiona,
que me alborota y me ahoga,
y me obliga,
y me abandona.
Hace tiempo que escucho de tus ojos,
que me hablan los vientos de tus manos de luz,
y de tu cuerpo,
de este sueño mío… nuestro,
de este manicomio del sentido
que se ha partido en distancias para hallarte,
que solo quiere amarte a pesar de ti,
a través de ti…
después de ti…
Hace tantos versos que te busco
que apenas quedan horas que escribirte,
ni cuerpo,
ni risa ni lamento ni tiempo de inventarte,
ni andén donde buscarte de un olvido.
Que ya no quedan tardes ni tormentas,
ni mentiras...
Que necesito que existas, si no existes,
que me ames, si es que amas,
que me ocultes de mis iras y te quedes en mis miedos,
que me digas que me quieres
por encima de susúrros y ternuras,
que te marches si me marcho
y te quedes si me quedo,
que se me ha cansado el alma de buscarte…
que estoy harto de recuerdos.


Miguel Alcantud Cayuela

10 de marzo de 2015

Discreto amor

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Mi viejo corazón toca a una puerta,
mi viejo corazón, como un mendigo
con el afán de su esperanza incierta
pero callando lo que yo no digo.

Porque la que me hirió sin que lo advierta,la que sólo me ve como un amigo si alguna madrugada está despierta, nunca será porque soñó conmigo...

Y, sin embargo, ante la puerta oscura
mi corazón, como un mendigo loco
va a pedir su limosna de ternura

Y cerrada otra vez, o al fin abierta,
no importa si alguien oye cuando toco,
porque nadie sabrá cuál es la puerta.

José Ángel Buesa

9 de marzo de 2015

Amor de frutas

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Quiero morder tu carne,
salada y fuerte,
empezar por tus brazos hermosos
como ramas de ceibo,
seguir por ese pecho con el que sueñan mis sueños
ese pecho-cueva donde se esconde mi cabeza
hurgando la ternura,
ese pecho que suena a tambores y vida continuada.
Quedarme allí un rato largo
enredando mis manos
en ese bosquecito de arbustos que te crece
suave y negro bajo mi piel desnuda
seguir después hacia tu ombligo
hacia ese centro donde te empieza el cosquilleo,
irte besando, mordiendo,
hasta llegar allí
a ese lugarcito
-apretado y secreto-
que se alegra ante mi presencia
que se adelanta a recibirme
y viene a mí
en toda su dureza de macho enardecido.

Bajar luego a tus piernas
firmes como tus convicciones guerrilleras,
esas piernas donde tu estatura se asienta
con las que vienes a mí
con las que me sostienes,
las que enredas en la noche entre las mías
blandas y femeninas.

Besar tus pies, amor,
que tanto tienen aun que recorrer sin mí
y volver a escalarte
hasta apretar tu boca con la mía,
hasta llenarme toda de tu saliva y tu aliento
hasta que entres en mí
con la fuerza de la marea
y me invadas con tu ir y venir
de mar furioso
y quedemos los dos tendidos y sudados
en la arena de las sábanas.



Gioconda Belli

6 de marzo de 2015

Tal vez te acuerdes de mi

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 Tal vez te acuerdes de mi con el paso de los años
no por mi cara ni mis manos, ni mi forma de reír
tal vez te acuerdes de mi cuando a una niña le cantes
las melodías que os hacía sin guitarra en el jardín 

Y cuando ya no puedas más de tanto amor sin escalera,
cuando busques piso a medias y colchón
y cuando no quieras dormir por ver dormir a tu pareja, quizá me entiendas
tal vez te acuerdes de mí, y yo...tal vez me olvide de ti
deshaciendo el oleaje que ofrezcan rápido en los bares las mujeres que no vi 

Tal vez... tal vez volvamos a vernos
y compadezca a la persona que entristezca tu perfil
y cuando escuches Nessum Dorma y haya estrellas
escapando de sí mismas con color
Vas a acordarte de mí
Y cuando llores a escondidas porque no te abraza
Y cuando solamente quieras que te quiera él
Y cuando sientas celos del aire que roza su garganta, amor
Vas a acordarte de mí, tal vez te acuerdes de mí.



Andrés Suárez

4 de marzo de 2015

Aun te recuerdo ( Andrés Suarez )

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Tu recuerdo

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Siento que se despega tu recuerdo
de mi mente, como una vieja estampa;
tu figura no tiene ya cabeza
y un brazo está deshecho, como en esas
calcomanías desoladas
que ponen los muchachos en la escuela
y son después, en el libro olvidado,
una mancha dispersa.
Cuando estrecho tu cuerpo
tengo la blanda sensación de que
estás hecho de estopa.
Me hablas, y tu voz viene de tan lejos
que apenas puedo oírte.
Además, ya no te creo.
Yo mismo, ya curado
de la pasión antigua,
me pregunto cómo fue que pude
amarte,
tan inútil, tan vana,
tan floja que antes del año
de tenerte en mis brazos
ya te estás deshaciendo
como un jirón de humo;
y ya te estás borrando
como un dibujo antiguo,
y ya te me despegas en la mente
como una vieja estampa!

Nicolas Guillen

2 de marzo de 2015

Tu risa

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Quítame el pan si quieres,
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.

No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de planta que te nace.

Mi lucha es dura y vuelvo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mí todas
las puertas de la vida.

Amor mío, en la hora
más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
ves que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
ríe, porque tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.

Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.

Ríete de la noche,
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete de este torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.

 
Pablo Neruda

Si a veces silencioso

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Si a veces silencioso y pensativo
a tu lado me ves, querida mía,
es porque hallo en tus ojos la armonía
de un lenguaje tan dulce y expresivo.

Y eres tan mía entonces, que me privo
hasta oír tu voz, porque creería
que rompiendo el silencio, desunía
mi ser del tuyo, cuando en tu alma vivo.

¡Y estás tan bella; mi placer es tanto,
es tan completo cuando así te miro;
siento en mi corazón tan dulce encanto,

que me parece, a veces, que en ti admiro
una visión celeste, un sueño santo
que va a desvanecerse si respiro!


Guillermo Blest Gana


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