17 de julio de 2015

A la mañana que mi corazón respire con más fuerza.

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Volverán esas ganas de escribirte miles de poemas nuevos,
Se romperán las olas de este viento que nos sabe a libertad disfrazada.
Me abrirás los labios con un susurro tuyo, tán bello, tán sufrido...tán deseado.

En esa mañana, cuando mis lágrims hayan cesado en su rebeldía por salir,
Me quedaré soñando con los ojos muy abiertos y deseosos de ti.
Y le hablaré al cielo, o a las paredes de éste triste cuarto con ganas,
De tenerte entre mis brazos, de hacerte el amor hasta morir.

En esta noche, cuyas palabras, se vierten como una cascada en el mar,
Deseo tan sólo besar tu cuerpo, sentir tu álma, hacerte reír...
Caer al suelo, descansar en tu pecho, tocar tu pelo, volverte loco
Y así una y otra vez, volver a empezar,volverte a sentír.

A la mañana que mi corazón respire con más fuerza,
Seremos tu y yo junto a nuestras ganas de podernos alcanzar
Yo como siempre amaré tu boca...
Tu como siempre me volverás a abrazar.

Giovanna Eyes

7 de julio de 2015

Me doy cuenta de que me faltas

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Me doy cuenta de que me faltas
y de que te busco entre las gentes, en el ruido,
pero todo es inútil.
Cuando me quedo solo
me quedo más solo
solo por todas partes y por ti y por mí.
No hago sino esperar.
Esperar todo el día hasta que no llegas.
Hasta que me duermo
y no estás y no has llegado
y me quedo dormido
y terriblemente cansado
preguntando.
Amor, todos los días.
Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.
Puedes empezar a leer esto
y cuando llegues aquí empezar de nuevo.
Cierra estas palabras como un círculo,
como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.
Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas,
en mi garganta como moscas en un frasco.
Yo estoy arruinado.
Estoy arruinado de mis huesos,
todo es pesadumbre.


Jaime Sabines

6 de julio de 2015

Mägo De Oz - Pensando en ti

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Rosa Negra

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Rosa negra, amada mía, tú yaces sobre el cristal
De dulces aguas de un río, de dulce amor en tu mirar.

Rosa de noche, princesa oscura, con mil detalles en tu piél,
Eclipsas la oscuridad del mundo, te pierdes en un amanecer.

Rosa del álma, dulce veneno, te amo y muy a mi pesar...
Recorreré parte del mundo, para poderte alcanzar.

Rosa oscura, belleza eterna, me haces recordarle a él
Despiertas paralelos mundos, te tumbas toda en mi ser.

Giovanna's Eyes



A mi ansioso corazón

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Tú, que me haces escribir a solas por las noches.
Que te empeñas mi álma de sed alimentar,
¿Acaso te pusiste a pensar con tus sandeces?
Como logras privarme, de un dulce respirar.

Tú, corazón ansioso por la luna...
Que no apartas de mí aquel mirar y sabes,
Me obligas a sonar a veces triste,
Cobrando más sentido aquellos lares.

Tú, locura santa que a veces te odiaría tánto...
Me lates tan herida con tánta intensidad,
Pués, eres puro drama y frágil poesía,
Eres un bello llanto que me deja soñar.

A mi ansioso corazón, le hablo ésta noche.
Le pido, le suplico, un trato al despertar.
Déjame un tiempo, que mi álma vuelva,
Recuperar las fuerzas y volver a caminar.

Giovanna's Eyes

Mi Luna

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Con un suspiro anhelante en su voz dormida,
Que yace en las olas de éste triste mar,
La luna se despierta tan bella con su brillo,
Me calma, me atormenta y me quiere sin piedad.

Y yo la amo a ella a veces...y veces la extraño.
No me olvides en tu mundo, llévame a tu lado.
Y puede que en algún momento, te llore con ansiado dolor
Pero te tengo aquí, al lado mío, brindándome todo tu amor.

En ésta noche tan perfecta y calma,
Te alzas en la eternidad como tu sóla sabes.
Es tierna ahora, tu dulce mirada.
Te necesito más, aunque a veces lo calle.

Recuerdame de niña, cuando yo te hablaba
En mis tántas noche de amargo respirar
Que mi amor por ti, siempre será irrompible ...
Al igual que las olas, de éste salado mar.

Giovanna's Eyes

2 de abril de 2015

Poema de la culpa

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Yo la amé, y era de otro, que también la quería.
Perdónala Señor, porque la culpa es mía.

Después de haber besado sus cabellos de trigo,
nada importa la culpa, pues no importa el castigo.

Fue un pecado quererla, Señor, y, sin embargo
mis labios están dulces por ese amor amargo.

Ella fue como un agua callada que corría...
Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía.
Perdónala Señor, tú que le diste a ella
su frescura de lluvia y esplendor de estrella.

Su alma era transparente como un vaso vacío.
Yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.

Pero, ¿cómo no amarla, si tú hiciste que fuera
turbadora y fragante como la primavera?

¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío
sobre la yerba seca y ávida del estío?

Traté de rechazarla, Señor, inútilmente,
como un surco que intenta rechazar la simiente.

Era de otro. Era de otro, que no la merecía,
y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.

Era de otro, Señor. Pero hay cosas sin dueño:
Las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.

Y ella me dio su amor como se da una rosa,
como quien lo da todo, dando tan poca cosa...

Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:
ella no fue culpable, Señor... ¡ni yo tampoco!

La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella
y me diste los ojos para mirarla a ella.

Toda la culpa es tuya, pues me hiciste cobarde 1
para matar un sueño porque llegaba tarde. 1

Sí. Nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar 2
y si es culpable un río cuando corre hacia el mar.

Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara,
que sería un pecado mayor si no la amara. 3

Y, por eso, perdóname, Señor, porque es tan bella,
que tú que hiciste el agua, y la flor, y la estrella,

tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
¡tú también la amarías, si pudieras ser hombre!

José Ángel Buesa


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